Cántico para los peregrinos que suben a Jerusalén. Salmo de Salomón.
1Si el Señor no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo. Si el Señor no protege la ciudad, protegerla con guardias no sirve para nada. 2Es inútil que te esfuerces tanto, desde la mañana temprano hasta tarde en la noche, y te preocupes por conseguir alimento; porque Dios da descanso a sus amados. 3Los hijos son un regalo del Señor; son una recompensa de su parte. 4Los hijos que le nacen a un hombre joven son como flechas en manos de un guerrero. 5¡Qué feliz es el hombre que tiene su aljaba llena de ellos! No pasará vergüenza cuando enfrente a sus acusadores en las puertas de la ciudad.
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