Para el director del coro: cántico de los descendientes de Coré; entónese con voces de soprano.
1Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad. 2Por lo tanto, no temeremos cuando vengan terremotos y las montañas se derrumben en el mar. 3¡Que rujan los océanos y hagan espuma! ¡Que tiemblen las montañas mientras suben las aguas!Interludio 4Un río trae gozo a la ciudad de nuestro Dios, el hogar sagrado del Altísimo. 5Dios habita en esa ciudad; no puede ser destruida; en cuanto despunte el día, Dios la protegerá. 6¡Las naciones se encuentran en un caos, y sus reinos se desmoronan! ¡La voz de Dios truena, y la tierra se derrite! 7El Señor de los Ejércitos Celestiales está entre nosotros; el Dios de Israel es nuestra fortaleza.Interludio 8Vengan, vean las obras gloriosas del Señor: miren cómo trae destrucción sobre el mundo. 9Él hace cesar las guerras en toda la tierra; quiebra el arco y rompe la lanza y quema con fuego los escudos. 10«¡Quédense quietos y sepan que yo soy Dios! Toda nación me honrará. Seré honrado en el mundo entero». 11El Señor de los Ejércitos Celestiales está entre nosotros; el Dios de Israel es nuestra fortaleza.Interludio
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