Dios puso a Adán y a Eva en medio del huerto del Edén, Dios hizo nacer todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer;
pero también en medio del huerto puso Dios el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal.
Dios les dijo que podrían comer de todo árbol que había en el huerto, menos del árbol de la ciencia del bien y del mal
que estaba en medio porque si comían de él vendrían terribles consecuencias.
Entonces el diablo que era muy astuto, disfrazándose de serpiente que era el animal más astuto también,
le dijo a Eva que lo que Dios les había dicho era mentira, si comían de ese árbol ellos serían como Dios.
Entonces Eva le creyó a la serpiente y comió del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, y le compartió a su esposo Adán.
Desde ese momento a ellos les fueron abiertos sus ojos espirituales y se dieron cuenta que estaban desnudos, ya su inocencia se había acabado; y cosieron hojas de higuera para cubrir su cuerpo y se escondieron.
Dios les hace un llamado ¿Dónde estás tú? Pregunto Dios: y Adán responde Oí tu voz, pero tuve miedo,
porque estaba desnudo y nos escondimos. Dios sabía que ellos le habían desobedecido, y como consecuencia los expulsó del huerto del Edén y a su vez recibieron castigo de parte de Dios que hasta el día de hoy todo ser humano ha llevado como fruto de esa desobediencia.
Aunque Dios conocía lo que iba a pasar Él le dio al hombre la opción de decidir por sí mismo su camino
y de esta manera enseñarnos que lejos de Él vivimos cosas no muy buenas, y que Dios siempre quiere y tiene lo mejor para nosotros.
Cuando Dios los fue a sacar del huerto del Edén les hizo túnicas de pieles de animales para que ellos se vistieran
y así los sacó para que empezaran a vivir en el mundo que ellos habían escogido por desobedecer a Dios,
todo lo tenían en su mano, pero al desobedecer Dios les quitó los privilegios que tenían y a partir de ahora tendrían que trabajar muy duro y sufrir las consecuencias de su elección.






































