El Arrepentimiento
Arrepentirse Es la actitud de un pecador, provocada por la predicación de la palabra de Dios; en la que el hombre se humilla reconociendo su propio pecado, y recibe a Jesucristo como Señor y Salvador de su vida. Cuando una persona se arrepiente, está deteniéndose de su mal camino y toma la determinación de volverse a Dios, esto es convertirse. Es ahí cuando la vida de una persona cambia de dirección y se transforma.
¿Por qué es necesario arrepentirse?
23. por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
Dios ha provisto en su misericordia el camino para que el hombre sea salvo y obtenga vida eterna.
30. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;
El arrepentimiento es la orden, el mandato de Dios para que el hombre sea salvo. Para todas las gentes, ricos, pobres, chicos, grandes, pequeños, etc.
El arrepentimiento es una ley universal que todo el hombre debe acatar si quiere ser salvo. El pecado ha llevado a la humanidad a una condición realmente lamentable, y no existe ninguna forma de salvar al hombre solamente por Jesucristo, El ha dicho que el hombre tiene que arrepentirse si quiere alcanzar misericordia.
Dentro del plan de salvación es preciso que el hombre se arrepienta, se bautice en agua en el nombre de Jesucristo y reciba el don del Espíritu Santo.
En la parábola del hijo prodigo - descrita en San Lucas 15:11-32
11. Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso.
12. Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.
13. Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.
14. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;
15. porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.
16. Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.
17. E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.
18. Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.
19. Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas.
20. Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.
21. Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario.
22. Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. El les hablaba por señas, y permaneció mudo.
23. Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa.
24. Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo:
25. Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres.
26. Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27. a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.
28. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
29. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.
30. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
31. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
32. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
Vemos que este joven una vez conoce su condición dice “me levantare e iré a mi padre y le diré padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no soy digno de ser llamado tu hijo, hazme como uno de tus jornaleros” nótese que no solamente lo pensó y lo dijo, sino que tomó la determinación “…y levantándose vino a su padre”
Este es el resultado de un verdadero arrepentimiento.
La mujer adúltera San Juan 1:8-11
8. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
9. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
10. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
11. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
Esta mujer iba a ser condenada y la trajeron a Jesús para apedrearla. El Señor escribe en la tierra y les dice: “cualquiera de vosotros que esté libre de pecado sea el primero en tirar la piedra; pero todos se fueron acusados por su conciencia ¿Dónde están todos los que te acusaban? Señor se han ido. Ni yo te condeno, vete y no peques más”
El único que podía condenarla era Jesús, pero la perdono y le dijo que no pecara más.
De esto se trata el evangelio que el hombre se dé cuenta que por sus pecados debe morir, pero Jesús en su misericordia le da la oportunidad de ser salvo, si se arrepiente dejando el pecado atrás.
Jesús y Zaqueo San Lucas 19:1-10
1. Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad.
2. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico,
3. procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.
4. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.
5. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.
6. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.
7. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.
8. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.
9. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.
10. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Este pasaje bíblico, muestra como este hombre pecador quería ver a Jesús. Cuando Jesús lo encuentra lo lleva Zaqueo a su casa, Zaqueo dice: “He aquí Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres y si en algo he defraudado a alguno se lo devuelvo cuadriplicado” (Ese cambio se origina por el encuentro de Zaqueo con Jesús)
Cuando Jesús comenzó a hablarle, el efecto de esa palabra llevo a Zaqueo al arrepentimiento y la conversión.
19. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
7. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.
18. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
Ese es el trato que Dios quiere hacer con los hombres.
Aquí observamos lo que hace el evangelio en la vida de un hombre:
Deje el impío su camino (arrepentirse) y vuelva a Jehová (conviértase o deje de hacer lo malo)
Es preciso arrepentirnos y convertirnos de lo malo, porque la biblia dice que Dios no oye al pecador.

































