La Propiciación
Definición: Una ofrenda que aplaca la ira.
En el Antiguo Testamento:
Dios había ordenado fabricar un propiciatorio de oro fino, este iría ubicado sobre el arca del pacto y cubierto por dos querubines de oro labrados a martillo, esto quedaba dentro del lugar santísimo, lugar donde Dios hablaba con el sacerdote y le daba ordenanzas a los hijos de Israel.
17. Y harás un propiciatorio de oro fino, cuya longitud será de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio.
18. Harás también dos querubines de oro; labrados a martillo los harás en los dos extremos del propiciatorio.
19. Harás, pues, un querubín en un extremo, y un querubín en el otro extremo; de una pieza con el propiciatorio harás los querubines en sus dos extremos.
20. Y los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas el propiciatorio; sus rostros el uno enfrente del otro, mirando al propiciatorio los rostros de los querubines.
21. Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré.
22. Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel.
En Levítico capítulo 16 vemos la forma como se oficiaba la ceremonia el día de la expiación:
Pero analicemos detenidamente los versículos 14-16
14. Saca al blasfemo fuera del campamento, y todos los que le oyeron pongan sus manos sobre la cabeza de él, y apedréelo toda la congregación.
15. Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cualquiera que maldijere a su Dios, llevará su iniquidad.
16. Y el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto; toda la congregación lo apedreará; así el extranjero como el natural, si blasfemare el Nombre, que muera.
Dios esta airado con el pecador todos los días,
1. Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días.
18. Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos.
Esa ira de Dios a causa del pecado se podía apagar por medio de un sacrificio apropiado.
Consistía en tomar la sangre de un macho cabrío, y ser rociada sobre el propiciatorio, lugar donde se manifestaba la gloria de Dios. Esa ofrenda era de un corderito inocente que había expuesto su vida en lugar del pecador.
Es decir, esa sangre era la señal de que ya se había hecho justicia, y como ya se hizo justicia entonces Dios detenía su ira contra el pecador.
En el Nuevo Testamento:
18. Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad;
2. Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad.
En vista de esta situación Dios se proveyó de cordero con el fin de que con esa sangre que sería derramada, por ese sacrificio en el calvario, la ira de Dios seria apagada sobre aquellos que hacen suya la obra del calvario.
11. Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación,
12. y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.
13. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne,
14. ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
Es bueno resaltar que el sumo sacerdote entraba al lugar santísimo una vez al año con sangre ajena para propiciar los pecados del pueblo.
El sacerdote debía cruzar la cortina que dividía el lugar santo del lugar santísimo para oficiar dicha ceremonia.
Por eso cuando Cristo muere en la cruz y el velo del templo se rasga en dos de arriba hacia abajo, el exclama y dice: “consumado es” es decir, se acaba de oficiar la obra más perfecta de propiciación por los pecados del pueblo.
De ahí que nuestros pecados han sido propiciados por la sangre de Cristo y el no nos culpa de iniquidad, ya que con esa sangre fuimos lavados en las aguas del bautismo.
Conclusión:
La multitud de nuestros pecados han sido perdonados, y la ira de Dios se detiene por la sangre de Jesucristo que fue ofrecida en la ofrenda más perfecta.
2. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
29. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?

































