La Santificación
“Sed santos porque yo Jehová vuestro Dios soy santo”
¿Qué es ser santo?
Respuesta: apartado del pecado para Dios.
Es el hecho de vivir exclusivamente para Dios, no vivir para el pecado y placeres mundanales.
En el Antiguo Testamento:
Dios le hizo exigencias a su pueblo en cuanto a la santidad:
• “y vosotros me seréis reino de sacerdotes, y gente santa…” Éxodo 19:6
• “porque tú eres un pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.” Deuteronomio 7:6
Se esperaba que permanecieran santos:
• “porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificareis, y seréis santos, porque yo soy santo…” Levítico 11:44
• “habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios” Levítico 19:2
En el Nuevo Testamento:
Los cristianos somos un pueblo santo:
• “más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” 1 Pedro 2:9
Somos un templo santo:
• “En quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor” Efesios 2:21
Hemos sido elegidos para ser santos:
• “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.” Efesios 1:4
Somos llamados a una vida santa:
• “pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación” 1 Tesalonicenses 4:7
Por lo tanto, debemos vivir vidas santas:
• “seguid la paz con todos y la santidad sin la cual nadie verá al Señor” Hebreos 12:14
• “sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: sed santos, porque yo soy santo.”
Conclusión:
La santificación en nuestra vida es algo que debemos procurar en nuestro diario vivir, absteniéndonos de toda especie de mal.
Podremos conocer muy bien todo sobre las doctrinas fundamentales, pero si no nos conservamos en santidad, de nada nos sirve. Nuestra salvación corre peligro, pues la Biblia dice: “Sin santidad nadie verá al Señor.”
Vivamos en santidad todos los días de nuestra vida.

































